RSS

MANIFIESTO

¿Cómo justifico mi presencia frente a mis estudiantes si estos no tienen preguntas que yo pudiera contestar? ¿Cuáles preguntas? ¿Las mías o las de ellos? ¿Cómo se construye el conocimiento? ¿Cuáles conocimientos? ¿Los de la cultura dominante o los de la cultura dominada? ¿Y por qué no hacen preguntas? ¿Cómo se construyó ese silencio? Así… de pie frente a mis estudiantes… pienso… digo… experimento la incertidumbre y la esperanza… en un intento de sentirme digno del espacio y el tiempo que me otorgan para escuchar mis dudas o mis convicciones. Nadie me dijo esto cuando estuve en el lugar que hoy ocupan ellos… o tal vez me lo dijeron y en mi caprichosa adolescencia no encontró eco. Me enseñaron cosas, palabras, frases, saberes que escucharon o leyeron de otros. Muchas veces me sorprendo en la misma repetitiva acción metodológica de enseñar a otros lo que a mí me enseñaron… y me pregunto si les será útil todo eso. En aquellos tiempos, los años ’80, aquel que se arriesgó a ser autor de sus propias clases, de sus propios saberes, se transformó en mi maestro… pero lo supe muchos años después… afortunadamente no demasiado tarde. Hoy quiero ser autor de mis clases, autor de mis aciertos y mis errores. Mis respetos a quienes me enseñaron lo que tenía y debía enseñar a otros. Hoy necesito contar mi versión de la historia, mi visión de la pedagogía, de la Educación Física y de la vida. Advierto que no es la mejor ni la única versión, pero es la mía. A riesgo de equivocarme en mi elección, elijo ser libre en mi forma de pensar, ser, saber y hacer en mi forma y fondo de enseñar. ¿Y qué debo enseñar? Ya lo sabré cuando nos juntemos a la sombra de un buen árbol o en alguna sala de alguna casa de estudios o algún café de mi bello país… no hay apuro… espero pacientemente por las preguntas que nazcan de la curiosidad, del anhelo, de los sueños y esperanzas de quienes se crucen en mi camino y piensen o sientan que tengo algo para compartir. Educarse es una forma de liberarse, de crecer más allá de lo aprendido… he llegado a la conclusión que una persona educada es una persona libre… libre de miedos, de prejuicios, certidumbres, falsos orgullos, ideas preconcebidas que deban seguirse al pie de la letra. La educación debiera buscar que los humanos nos sintamos libres y que la búsqueda de la felicidad es la única búsqueda por la que vale la pena vivir. Reciban todos y todas mi sincera invitación a ser libres, a buscar o crear el color y aroma de su felicidad… somos lo que pensamos que somos y sentimos como queremos sentir… que nada ni nadie los detenga en convertirse en la mejor versión de ustedes mismos… a crear y responder tus propias preguntas. Y si de errores se aprende, elijo el camino de la incerteza, recuperando el niño que se había escondido entre tantas palabras y frases hechas… quiero asombrarme de lo desconocido… saborear y perderme en la aventura de la ignorancia… no quiero verdades, tan solo ese rayo de luz que nace en la mirada de mi pequeña hija… suficiente luz para vivir mil años más.

 
Deja un comentario

Publicado por en 20 de noviembre de 2014 en Ensayo, Reflexion

 

Etiquetas: , , , , , ,

El respeto a la propia corporalidad

En la Educación Física tradicional, en la cual el paradigma deportivo es el principal orientador de los contenidos, el niño o niña es interpelado (¿obligado?) a adaptar su cuerpo a las circunstancias técnicas ofrecidas por el profesor o el deporte de turno. En cada una de las tareas que se le asignan debe someter su corporalidad a situaciones y técnicas creadas por terceros. Su cultura corporal y su creatividad es rara vez tomada en cuenta. La teoría del aprendizaje motor indica que en todo proceso de esa naturaleza, el individuo, independientemente de su edad, utiliza tres etapas para que tales aprendizajes se produzcan: exploración, disociación, automatismo. Etapas explicadas por autores y disciplinas vinculadas con el área de la psicomotricidad, lo que significa que TODOS los profesores de Educación Física conocen y dominan estas etapas, al menos en teoría. Ocurre que, observando prácticas profesionales y muchas clases de profesores con bastantes años de servicio, lo que más se ve es: calentamiento y enseñanza y práctica de un contenido generalmente referido a técnicas de movimiento de algún deporte. Apoyado en tales observaciones me permito preguntar: ¿Por qué el niño o niña debe adaptar su cuerpo a los materiales o técnicas pre-fijadas? ¿Es posible adaptar los materiales y las técnicas a las características de los alumnos? Sé que muchos profesores “adaptan” el material que usan. En el caso de los saltos en gimnasia bajan la altura del cajón de saltos (pero sigue siendo salto gimnástico); adaptan la cancha y los arcos y los aros y las colchonetas (menor altura, más angosto, planos inclinados), etc.), pero finalmente lo que se evalúa es una técnica de ejecución deportiva. En fin, no es común escuchar: “niños, exploren los materiales, descubran sus posibilidades de uso y creen una actividad motriz de acuerdo a sus necesidades e intereses”. Esto es, pocos profesores ofrecen la posibilidad de que el niño o niña adapte el material, interprete y utilice las técnicas de movimiento a su corporalidad, a sus posibilidades de movimiento, creando nuevas formas de acción. Estas acciones son las que, según Paulo Freire, permiten re-interpretar el mundo y organizar un pensamiento crítico para transformar la realidad. Cuando Maturana dice que si queremos vivir en la emoción del amor debemos respetar al otro como legitimo otro, lo que dice es no obligar a otros a realizar acciones que no son propias de su patrimonio corporal. Lo que no significa que no podamos enseñar cosas nuevas. Tanto las orientaciones de Paulo Freire y Humberto Maturana, nos recuerdan que la escuela debe superar su condición utilitarista, asistencialista y funcional. La escuela debe ser el lugar de encuentro en el cual las personas puedan alzar la voz y manifestar su existencia desde su cultura patrimonial y, desde esa cultura conocer e interpretar las demás. Entonces, ¿puede el profesor enseñar técnicas de movimiento? Sí, pero no en la clase de Educación Física. El espacio y lugar para enseñar técnicas es el extraescolar (Pérez Gallardo, 2003, 2013), pues en este espacio los niños y niñas que participan lo hacen desde sus intereses y habilidades. Eligen y practican una actividad deportiva o artística porque sus corporalidades se identifican con un patrimonio de movimiento que les es familiar. Si la escuela desea contribuir a la emancipación y liberación del individuo, a la contestación del poder hegemónico, no debiera utilizar materias y técnicas de movimiento que sometan la creatividad y libre expresión de las ideas. En definitiva debe evitar toda metodología que huela a sumisión y sometimiento. La democracia implica generar la posibilidad de que todas las personas pueden manifestar lo que piensan y desean hacer con su existencia y, la escuela, en su derecho de guiar al individuo a aprender lo establecido por la sociedad en la que vive, también tiene el deber de estimular al mismo individuo a cuestionar y proponer otras formas de pensar y hacer, en el entendido de que el ser humano necesita ser comprendido y aceptado como ser único, para que de esta manera él pueda hacer lo propio con los demás.

 
 

Etiquetas: , , , , , , , ,

Profesores necesarios, casi imprescindibles

Aquello que hoy llamamos “educación” no es más que la masificación de un sistema instruccional y doctrinario intentando emular al sistema empresarial. Heredando su génesis industrial, hoy la educación escolar refleja los conceptos típicos de una empresa comercial: visión, misión, metas, objetivos, planificación, producción, evaluación, control de calidad, etc. Así, los profesores se han transformados en funcionarios y los estudiantes en elementos de consumo de una sociedad que poco o nada le importa si el resultado de tal proceso es la creación de un ser humano cada vez menos sensible a su propia circunstancia existencial. Por tanto, al final de tan “controlado proceso bajo estrictas normas de calidad”, lo que se esperaba como ser humano en pleno desarrollo de sus facultades humanas, se ha transformado en un ser neurótico, preocupado única y casi exclusivamente con él éxito personal, llevando una vida que “necesariamente” debe ser planificada, con visión, objetivos, metas, evaluaciones, producción de alguna cosa, en fin, un círculo vicioso en el que se ve envuelto y del que se le hace cada vez más difícil salir. Perdido entre tanta parafernalia sistémica, la posibilidad de vivir una vida plena en paz, libertad y simplicidad se hace cada vez más lejana y utópica. Así también, la educación por la que luchó Paulo Freire se nos hace cada vez más lejana, pues nuestros niños y niñas, profesores y estudiantes, se sienten cada vez más oprimidos por un sistema que les pide rendimiento y los mide como si fueran “cosas”. El sujeto histórico, creador de su propio destino, ahora, trasformado en objeto de uso y abuso del poder de turno, apenas se reconoce frente al espejo, debe dejar sus emociones, sus sueños, esperanzas y hasta algunas alegrías vanas, en el bolsillo de un pantalón que no volverá a usar. ¿Es triste? ¿Cómo hemos sobrevivido a esta vorágine de órdenes, faltas de respeto a la autonomía profesional, atentados a la creatividad? Tengo la impresión que nuestra sobrevivencia se la debemos a esos profesores “ciegos” y “sordos” a esas órdenes, cuya “locura” humana les permite reírse cuando muchos lloran, y soportar por otros lo insoportable. Profesores que portan un optimismo casi genético. La sabiduría urbana aconseja mantenerse cerca de ellos. Si usted conoce alguno o alguna educadora que, a pesar de los ataques a mansalva sobre nuestra integridad emocional, entran y salen de la sala de clases irradiando alegrías, bromeando aquí y allá, no lo deje escapar. Son los profesores-educadores “todo terreno”, aquellos que han aprendido que su humanidad está por sobre cualquier “parafernalia sistémica” y que esa realidad no es la suya, no la asumen como propia porque creen más en sí mismos que en los demás, conscientes de que si hay alguien responsable de esta calamidad no son sus niños y niñas. Profesores necesarios y casi imprescindibles, sin ellos la angustia sería total. Mis sinceros reconocimientos a todos aquellos educadores, que dándose cuenta de una realidad que los ignora y los castiga, continúan su camino de entender la pedagogía como uno de los mejores, sino el único, medios para la liberación.

 
Deja un comentario

Publicado por en 10 de septiembre de 2014 en Reflexion

 

Etiquetas: , , , , , ,

NIÑO OBJETO

El niño o niña adquiere esta condición cuando no se respeta su vulnerabilidad física, intelectual, espiritual y social y se le manipula en función de intereses ajenos a su libertad, generalmente derivados de complejos, frustraciones y sueños no cumplidos de los adultos. Esto es, el niño es objeto de estudio, objeto de análisis, objeto de castigo, objeto de aprendizaje, objeto de competición, objeto de rendimiento, objeto de test físicos o psicológicos, objeto de representación de ideologías políticas, religiosas, pedagógicas, etc. La Convención de los Derechos del Niño (26 de enero de 1990), establece en su Artículo 3° que: la consideración más importante en todas las circunstancias siempre será a favor de los intereses del niño o niña. En la misma Convención se indica que resulta esencial que los niños dispongan de la información necesaria sobre las opciones que existen y las consecuencias de tales opciones, para que así puedan tomar decisiones con pleno conocimiento de causa y libremente. Esto implica no colocar ninguna propuesta, idea o actividad por sobre los intereses del niño o niña y no se justifica, salvo bajo circunstancias médicas, la medición o evaluación de sus condiciones, capacidades y habilidades físico-orgánicas. Cuando se intervienen niños, utilizándolos como conejillos de indias, para averiguar la utilidad de un test físico o de un programa de estimulación motriz, lo que estamos haciendo es no respetarlos en su propia integridad, utilizándolos como objetos de uso y abuso de poder y no como sujetos creadores de su propia historia. La libertad de un ser humano parte de la base del respeto por su condición vulnerable frente a las circunstancias de la vida y pocos seres son tan vulnerables como los niños, manipulados por las circunstancias y por adultos inescrupulosos que buscan a través de ellos justificar sus propias frustraciones o sueños. Y cuando no respetamos esta condición vulnerable, no respetamos la libertad que tiene el sujeto de negarse a la manipulación. Maturana nos indica que el respeto del otro como legitimo otro, pasa por preguntarse si lo que hacemos por ese otro tiene que ver con él o con lo que yo quiero para mí desde él. En el afán de conseguir demostrar una teoría o de conseguir medallas, muchas veces no medimos consecuencias. Los niños y niñas no son objetos que podamos manejar a nuestro antojo. Es una falta de consideración a su humanidad utilizar su inocente voluntad con fines de rendimiento, de performance. Los niños, quizá como todos nosotros, solo quieren jugar, divertirse. Aun estando conscientes de la importancia del deporte en el desarrollo de niños y niñas en edad escolar, se debe tener en cuenta que los procesos de entrenamiento pueden poner en riesgo el deseo por continuar practicando un deporte determinado, si le exigimos un rendimiento más allá de sus capacidades físicas y emocionales. Si bien los padres tienen derechos legales sobre sus hijos, es importante preguntarse sobre los derechos morales, porque tenemos la costumbre de exigirles que hagan cosas que nosotros nunca hicimos, depositando en ellos la responsabilidad de un futuro mejor. Para que un niño deje de ser objeto y se transforme en sujeto, es necesario liberarlo de nuestras convicciones y manipulaciones, reconociendo que sus vidas no nos pertenecen, colocando nuestros esfuerzos en función de ayudarlos a reconocer y crear su propia integridad y visión de mundo, respetando su funcionalidad  cuidado de su integridad, paz y bienestar físico, emocional y social.

 
Deja un comentario

Publicado por en 8 de julio de 2014 en Ensayo, Reflexion

 

Etiquetas: , , , ,

“Nuestra” Educación Física

¿Qué es nuestro en Educación Física? ¿Cuánto de la información que reciben nuestros niños y niñas en escuelas y liceos tiene que ver con su país, con su región, con su provincia, con su comuna, con su vida?; más aún, ¿en qué momento (entiéndase clase) los estudiantes pueden valorar lo propio? ¿Es que existe tal cosa? ¿Existe la posibilidad de que en una clase de Educación Física podamos vivenciar nuestra cultura? ¿Y cuál sería esa cultura? Difícil. El currículo comprende acciones fundamentadas en el extranjero, la gimnasia es una muestra de ello. De las múltiples posibilidades y variedades de gimnasia que existen, en escuelas y liceos se repite siempre la misma: gimnasia artística y rítmica deportiva. Cheer leaders es otro producto importado. No digo que no tengan lugar, lo que digo es cómo es que en todos estos años no hemos sido capaces de crear nuestras propias manifestaciones corporales. Luego hablamos de poca identidad con lo nuestro. Si no existiera el 18 de septiembre, no sabríamos que la cueca es una de las pocas expresiones que pueden llamarse chilenas. Pero Ud. no verá cueca en enero, menos en marzo, porque marzo es aplicación de test de resistencia, por lo que he podido observar. Es como una epidemia, todas las escuelas a comienzo de año escolar tienen a sus niños y niñas corriendo alrededor de una pista o de una plaza. Pero ahí estamos, trota que trota, como una sagrada oración que al parecer el que no la hace, forma parte de los pecadores e irresponsables de la educación física. Afortunadamente, al menos para mí, hay un par de profesores rebeldes, que dándose cuenta de esta ignominia cultural, se rebelan frente a la imposición de criterios foráneos, y proponen, junto a sus estudiantes, otras alternativas. ¿Es Ud., uno de ellos? O ¿Usted es de los que acata sumisamente las órdenes de la cultura dominante? ¿Para eso estudió pedagogía cinco años en una universidad? Un maestro de la educación física creó hace muchos años lo que hoy conocemos como Gimnasia Rítmica Formativa, ideas que hoy se publican en un libro de ediciones UBB. Fue un pionero en su tiempo, un loco según los más cercanos, pero Jorge Pérez gallardo (“negro” Pérez para los más confianzudos), fue capaz de atreverse y levantar la voz para crear algo propio. Pero la levantó tan fuerte que tuvo que irse de Chile y Brasil heredó su invento. El resto es historia. Hoy nos aqueja la obesidad y el sedentarismo. Pues les aseguro que en tanto las clases de educación física sigan en el paradigma muscular, será muy difícil que esto cambie. Les invito a reflexionar al respecto. ¿Por qué la mayoría de los profesores de Educación Física hacen siempre el mismo tipo de clases? ¿Por qué creemos que trotando vamos a estimular a la actividad física espontánea? Todos somos inteligentes, todos somos creativos ¿qué esperamos para cambiar esto? Les recuerdo que la educación física que hoy tenemos vino y se impuso desde fuera y como tantas otras conquistas, se han quedado en nuestro imaginario social para siempre, negando la posibilidad de crear lo nuestro y por ello es lógico que el cambio no vendrá desde fuera, ya no vino. El currículo por competencia es otra forma de dominio cultural. Nosotros podemos, es más, debemos, crear nuestro propio currículo, nuestros contenidos y nuestra forma de evaluarlos. Ya es tiempo que nos demos cuenta que hemos servido a intereses ajenos y que sin despreciar su dudosa contribución a nuestra cultura, les invito a re-pensar, re-construir, re-danzar, re-encantar, re-pintar, re-evolucionar y, en definitiva, revolucionar la educación física escolar. No creo que nos equivoquemos tanto.

 

Etiquetas: , , , ,

Autoetnografía

La autoetnografía es un género autobiográfico de escritura e investigación que despliega múltiples capas de consciencia, conectando lo personal con lo cultural (Richardson). Es un encuentro entre lo individual y lo social. En la etnografía el investigador observa a otros, en la autoetnografía el investigar es “el otro”. Habla desde sí mismo, desde sus sensaciones y emociones que le van dejando sus experiencias. Reconoce lo propio como valioso y digno de ser indicado como objeto de investigación, buscando respuestas a preguntas personales o sociales. Este ejercicio es algo a lo que no estamos acostumbrados pues la escolarización a la que hemos sido sometidos nos ha negado nuestra propia producción cultural y, especialmente para cierto sector positivista de la producción académica, este tipo de análisis de la realidad no es objetivo y tal acto negaría su veracidad y validez científica. Cuando a un estudiante, de pre o posgrado, se le solicita que en su ensayo exponga sus propios puntos de vista o la relación del tema tratado con sus experiencias, tal ejercicio complica sus posibilidades de redacción y expresión argumentativa. Esto indica que, al parecer, es más fácil escribir sobre datos e información producidas por otros, recopilando en un informe distintas opiniones y resultados de investigaciones que, no importando si tienen o no relación con la propia vida, son evaluados como la máxima expresión del conocimiento. Son las típicas reglas de las revistas científicas indexadas, el articulo adquiere mayor valor cuanto más extensa sea la bibliografía utilizada. Y esto tiene raíz escolar, cuando a niños y niñas se les evalúa casi siempre desde la memoria y solicitando disertaciones con temas poco relacionados con sus propias vidas. Pues desde mi punto de vista eso es reproducir y no producir conocimiento. Reproducimos en un papel o power point las ideas de otros. Para que hablar de la danza o sistemas de fitness, casi todo copiado de extranjeros, son muy pocos los profesionales que han construido su propia práctica pedagógica. Y no faltan los que se sienten dueños de lo producido por otros sin respetar la autoría. Para producir nuevo conocimiento es necesario un ejercicio intelectual que nos lleve a reconocer nuestras propias experiencias como valiosas, significativas y trascendentes. Creo que ya es tiempo que valoremos y pidamos a nuestros estudiantes que si van a escribir sobre algún tema, consideran seriamente hacerlo autoetnográficamente. No se puede pretender modificar realidades sino modifico mi propia visión de mi mundo. En el fondo, la autoetnografía es una forma de dar voz y rebelarse a una educación que nos ha negado el valor de nuestras vivencias y, de paso, negado nuestra cultura y nuestra particular forma de ser, hacer y ver el mundo.

 
Deja un comentario

Publicado por en 2 de mayo de 2014 en Uncategorized

 

Etiquetas: , , , ,

Educar, no domesticar:

 

Educar no es entrenar cerebros, tampoco se refiere al direccionamiento de los espíritus. La educación debería llevarnos al encuentro de seres humanos libre-pensadores en beneficio siempre de una sociedad más justa y tolerante. Hoy nos preocupa más cuanto sabe una persona que la fortaleza y bondad de su corazón. Nos interesa más cuanto vendo y cuanto compro. ¿Qué nos fue pasando? ¿Cómo nos convencieron? ¿Cómo me fui contaminando? ¿Cómo puedo salir de ahí? Pero, más importante aún: ¿nos interesa salir de esto? Una vez más podría decir que es la misma educación la responsable de las respuestas a estas preguntas. Pero mientras los sistemas educativos no consideren la opinión y la cosmovisión de todas las expresiones culturales, de todas las formas de vivir, de todos los que tienen algo que decir, seguiremos en este pantano de ilusiones que nos hace creer que otro mundo es posible. Otro mundo nunca será posible si continúo en el camino de perpetuar el estatus quo, de rendir pleitesía a la cultura dominante, de rendirme frente a mis propios sueños. Creo necesario ser rebelde frente a lo que se nos enseñó, desaprender para iniciar un nuevo aprendizaje. Rebelarse a las máximas, premisas y métodos de aprendizaje concebidos como verdades. No es el “movimiento” lo que da significado a mis intervenciones, soy yo quien otorga significado a las cosas, al mundo y yo soy mucho más que movimiento, mucho más de lo que hace mi cuerpo, construyo mi realidad en cada pensamiento, en cada imagen que nace impulsada por mis sentidos. No quiero definiciones ni quiero verdades. Siempre hay otra manera de hacer, ser y existir. Por ello creo también necesario escuchar a nuestros niños y niñas, iniciar diálogos desde sus preguntas, considerar que su mundo ya no es el nuestro, que este siglo exige otra mirada de las cosas del universo. Se hace necesario también un regreso a la simplicidad, a la paz interior, al ocio creativo. Nos hemos obsesionado con las mediciones, una espiral de evaluaciones que no se detiene frente a nada, apagando poco a poco muchas sonrisas y anulando una creativa forma de vivir.

 
Deja un comentario

Publicado por en 30 de abril de 2014 en Uncategorized

 

Etiquetas: , ,

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.032 seguidores